La Idiocracia

La Idiocracia, Cuarta Edición: “Achy Breaky 2”, la secuela hip-hop de Billy Ray Cyrus

Cuando pensamos en Billy Ray Cyrus, seguramente lo primero que viene a la cabeza es Achy Breaky Heart, el One-Hit Wonder que éste tuvo hace más de veinte años, y del que jamás se recuperó, no por ser un track idolatrado por todas esas personas que tienen al menos cinco familiares llamados Cletus y Yankee Doodle como bocina de sus coches, sino por el hecho de que Billy Ray es un terrible músico cuya discografía es más ofensiva al buen gusto que la de Nickelback o Bret Michaels. Además, Cyrus tuvo la suerte de vivir hasta el día de hoy del dinero que sigue recaudando su hija Miley con su “música”, esa misma joven que Billy Ray acusó en cierto punto de paganismo al decir que el Diablo había atacado a su familia y los había llevado a la mera oscuridad.

Tan, pero tan ofendido estaba Billy Ray con los arrebatos de vomitiva sensualidad y uso Bieberiano de “miren, miren como consumo drogas, soy tan genial por hacerlo, wiiiiiii” de Miley, que decidió imitarla en su remake del (único) éxito de su carrera, Achy Breaky 2, en la que éste se junta con un (para nada) famoso rapero ([citation needed]) llamado Buck 22, sólo para probar que el Diablo tiene una influencia muy estúpida sobre esta familia. Piénsenlo como la escena de Day-O en Beetlejuice.

En lugar de fragmentar el video oficial y hacer comentarios sobre éste, así como hice en artículos pasados, para esta nueva etapa de La Idiocracia he decidido hacer un relato dramático de los eventos de Achy Breaky 2, que obviamente pueden ver en su totalidad a continuación:

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La Idiocracia, Tercera Edición: Los Medios y la Piratería.

“En las Malas y en las Buenas” no es un blog de esos que se enseria en diferentes temas y comienza a predicar como un zombie con tal de concientizar. Al menos, creo yo, no me tomo nada en serio, ya que considero al mundo un gran hervidero de idiotas y las consecuencias de tales (Sí, yo me creo idiota. Y a tí también. Y a ÉSTE en especial.). Cuántos no paran de compartir y retwittear el video de Kony, creyendo que haciendo famoso a ese tipo de algún modo acabará la tonelada de problemas que hay en Uganda? Las masas siempre fueron un problema, y es por eso que hay gentuza calificada especialmente para manejarlas como se les plazca. Me refiero a los medios, obviamente. Diarios, revistas, productoras, distribuidoras, discográficas, etc. Desde la aparición de la internete, ciertas personitas encontraron la manera de arruinar a esos medios que sólo utilizan sus productos para lavar dinero y cerebros, y de allí nació la piratería. Por qué se llama piratería? Who knows, después de todo, los piratas-piratas robaban todo el cargamento de un barco y, generalmente, mataban a todos los que estaban a bordo del navío (Aunque no estaría mal que se despachen a un par de cabecillas del entretenimiento, no?). Hoy en día, un pirata está sentado en su PC compartiendo con otra gente, usualmente sin fin de lucro, un archivo en particular que puede llegar a tener derecho de autor (Así como si le prestaras a tu amigo un CD, digamos). Y eso es lo que les molesta a los medios. Es así como decidí inspeccionar un poco todo este caos que se generó por los sitios que pasaban películas ‘piratas’(ARRRR!), y por qué todos estos encarcelamientos y juicios son injustos (Al menos porque no TODOS están implicados). Disfruten.

Hoy, la justicia argentina (Ya saben, ese país hermoso en el que vivo) inició una causa contra el sitio de streaming de películas Cuevana bajo el escudo de que lo que estaba haciendo el sitio estaba mal. Aparte, porque cierto juez habría recibido una simpática ‘donación’ por parte de muchas empresas importantes, como Fox, Disney, Paramount Pictures, Columbia, Universal, Warner Bros., Telefé HBO. Remarco esto porque hace dos años nadie decía nada acerca del sitio y, de repente, saltan todas estas empresas y AHÍ se toman cartas en el asunto. Ahora bien… a quién perjudica esto? El pedido legal dice que Cuevana debe ser cerrada porque los usuarios no deben ver gratis cosas no autorizadas por “sus dueños” (o sea, no los autores, sino los que hacen el $). Nuevamente, a quién perjudica esto? A NOSOTROS, caray!!! “En las Malas y en las Buenas” siempre se ha alineado con el lado de los ‘piratas’ porque el modelo propuesto por las empresas del entretenimiento es tan mezquino como el otro extremo. Como parte de mi investigación, decidí comprar entradas online para ver la nueva tortura de McG, “Esto es Guerra”, principalmente porque está Tom Hardy. Ya que pasé más de una semana lamiendo y haciendo gestos obscenos al poster del film individual del actor, pensé que lo mejor sería hacer lo mismo en medio de una sala de cine:

Si no pueden leer bien la captura de pantalla, la entrada general es $38. En 3D, si están interesados en ver “John Carter” (JAJAJAJAJAJAJAJAJAJAJA), está $43. Como parte de las averiguaciones, inspeccioné el supermercado asiático más cercano a mi domicilio y me encontré que con $38 puedo comprar pan y embutidos para una semana y media. Con lo que sale UNA entrada puedo sobrevivir 10 díasY eso es siendo extremadamente derrochona. Además, si me dijeras que la calidad de la sala y de la empresa es súper óptima, pues, quizás el precio sería más tolerable. Considerando que las películas de hoy en día son todas una chatarra, $38 es demasiado. Ustedes pagarían casi $40 por “Jack & Jill”“El Artista”“Esto es Guerra” o mismo $43 por “John Carter”? La última vez que fui al cine con mi madre sólo pagué por mi entrada ya que teníamos un descuento del 2×1, fuimos a ver “El Topo”, y allí sí fueron $38 bien gastados. Pero pagar semejante cantidad para salir insultando al film? Cómo puedes saber hoy en día si un film vale la pena? Los críticos están más que comprados, publicitan de forma exagerada lo más malo y, como si fuera poco, no puedes siquiera ver el guión original en internet porque las productoras piden que sean removidos. La gente tiene que ir a ver chatarra porque los grandes quieren, cuando brindando mejor calidad y servicio nadie tendría que ser forzado ni desconfiado. Pero también puedes esperar, y ahí hay otro problema:

De qué videoclub estamos hablando? El que entró en bancarrota y cerró, Blockbuster? Los de barrio, que cada vez hay menos? Pensamientos como el de ese genio de la imagen son los que están causando este problema. En lugar de razonar lógicamente y de adaptarse al medio, los medios prefieren limitar a la gente, obligarla a hacer lo que ellos quieren porque, según ellos y el Einstein de arriba, eventualmente el servicio se pondrá a disponibilidad de todos. Digamos que esperamos cuatro meses o más para un DVD, y que justo tenemos un videoclub a la vuelta de casa. Éste, el de alquiler, generalmente está rayado de tanto uso, el reproductor no lo lee, no podemos adelantar las publicidades ni el “No te robarías un auto”, no podemos tener las opciones extra como gag-reels o comentario y, para colmo de males, la calidad de la película es un asco. Genial, verdad? Por supuesto que podríamos comprarnos el DVD original por unos buenos $40 (o el Blu-Ray por $160) y, si la película termina siendo una bazofia Sandlerística, usarlo de frisbee o venderlo a $3. Eso sin contar con que hay que tener el reproductor, la TV de 34300 pulgadas y los súper lentes 3D para verlo. No hay garantía de calidad hoy en día. Cuando “John Carter” salga a la venta en video, el DVD saldrá igual de caro que el de “Los Muppets”. Ni siquiera ponen más barato aquello que realmente apesta. Está bien, estoy siendo muy pesimista… consideremos otras opciones, como Netflix!

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