Archivo para octubre, 2011

5 Problemas que están arruinando mi Felicidad con Facebook.

Hoy no iba a hablar de esto, no me parecía necesario, al menos no tanto como una entrada repleta de británicos relacionados con el mundo del cine. Pues, es así como me costó decidirme a realizar un artículo basado en mi nueva lucha contra Facebook. Resulta que, desde el regreso de este blog (y un poco antes también), recibí varios mensajes de los lectores diciendo que las nuevas notas no aparecían en sus Noticias, cosa que yo venía sospechando previamente al notar un decrecimiento en el ya decreciente recuento de Comentarios en cada una de las entradas. Finalmente, resolví mandarle un correo a Facebook con este problema, sutilmente rogando que hagan algo porque la soledad aquí es deprimente. No que los necesite a ustedes, lectores, pero…(*se acurruca en una esquina, llorando mientras canta la canción de Fievel*) Intentaré relacionar mis pensamientos hacia las diferentes capturas de pantalla mediante la utilización de un nuevo pincel que me bajé para el CorelDRAW.

  • Todo comenzó cuando el súper, ultra moderno, mega aeródinamico, híper efectivo, requete inútil nuevo Facebook que finalmente había invadido mi cuenta hacía un par de meses volvió a ser el Facebook viejo (también horrible, pero menos parecido a mi vecina en términos de curiosidad). Las noticias volvieron a estar clasificadas en “Titulares” y “Últimas”, la barra de arriba ya no parecía salida de “Cosmos 1999” y, claramente, todo parecía tan antiguo. Ahora bien, si según ellos, este nuevo formato era más conveniente y más hipster, por qué cambiarlo? Mejor dicho, por qué cambiarlo en MI cuenta, si cuando yo estaba a punto de quejarme del cuadrito metiche del costado, Facebook sacó un comunicado diciendo que era para mejor porque así todos podían observar qué interesantes eran las conversaciones entre una compañera de escuela y su hermana que ni sabías que tenía? Eso sí, se deshicieron del CuentaTodo, pero me dejaron la simpáticamente apartheid-ista lista de “Mejores Amigos”. Por lo que la uso…
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5 Cosas que Aprendí gracias a “Sunshine”.

Como bien expliqué en la entrada anterior (ya saben, esa en la que me excusaba por no haber escrito en tres meses), una gran parte de mi ausencia fue dedicada a ver películas. De éstas, claro, hubo una buena cantidad que no había visto previamente y que provocaron múltiples reacciones en mi persona: las que adoré, como “Medianoche en París”; las que me sorprendieron, como “The Crazies”; las ‘meh’, como “Tooth Fairy”; y, como no podían faltar, aquellas horribles, desesperantes, desagradables películas cuyo título me asquea de sólo pensar en tipearlo. Bueno, no hay AQUELLAS, sino una sola: “Sunshine”, de Danny Boyle. Si bien no he escrito esta introducción en primera persona, ni habrá al menos una imagen de Adrien Brody, decidí recurrir al mismo modo de listar que aquella entrada en la que expliqué los buenos aprendizajes que había dejado la remake de “King Kong” en mi persona. Por qué? Y, pues, para evitarles a ustedes, lectores, un gran disgusto si algún día deciden ver el film. Al contrario que en la primera ‘5 Cosas’, cada ítem en esta entrada irá relacionado cronológicamente con los pensamientos que saltaban mientras miraba la película. No digan que no les advertí.

Enseñanza Nº1:

Evitar “Semanas de Actores”: Esta película cayó directamente en una de las tres semanas de las vacaciones de invierno argentinas, en la cual me había empecinado en únicamente ver films que tuvieran a Cillian Murphy en el elenco. Si han leído al menos dos entradas random de este blog, sabrán que el motivo por el cual había elegido a este actor específico es porque lo considero ridículamente apuesto y, además, porque no he visto muchas de sus películas (TAN superficial no soy, gente). Es así como un Lunes vi “Desayuno en Plutón”, un film fantabuloso con actuaciones excelentes, decidiendo ese mismo día que al siguiente iba a ver “Sunshine”, porque recordaba haber leído ese título en un wallpaper que tuve de Cillian en mi computadora. Lectores, les ruego que por favor no hagan lo que yo hice, tómense tiempo entre cada película. Semanas, meses! Para los siguientes días había planeado ver “Red Eye” y “Perrier’s Bounty”, entre otras. Creo que está de más decir que luego del Martes no vi ninguna de esas, por el simple horror que me provocaba relacionar al Cillian de “Sunshine” con otros Cillians (Sí, hay diferentes Cillians. Y prepárense, porque estaré escribiendo ‘Cillian/s’ por toda esta entrada). Aunque eso sí, mi familia quiso ver “El Origen” esa misma noche, for the lulz.

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‘En las Malas y en las Buenas’ está de regreso!

Por más que no lo quieran creer, damas y caballeros, este blog ha cobrado vida nuevamente! Así es, no le ha ocurrido nada extremadamente preocupante a mi persona, como una sesión de besos esquimales con un unicornio, parecerse mágicamente a Robert Pattinson en medio de la premiere de “Saga Crepúsculo: Amanecer” o ir por la calle con una remera que, casualmente, diga “yo soy la que escribe ‘En las Malas y en las Buenas'”. Casi tres meses, lectores. Cómo podría yo explicar una ausencia tan abismal e increíble, sin contar con que no había dejado siquiera un pequeño estado o nota de despedida, cuando siempre los períodos de ausencia constaban de sólo un par de semanas? Lo bueno de todo esto, sin embargo, es que he vuelto y no he permitido que ningún medio u otro escritor tomara las riendas de este antipático blog (aunque, pensándolo bien, a manos de otros estaría bien escrito). Si bien aún no he podido controlar esto del código HTML en la notas de Facebook, esta ausencia definitivamente sirvió como un merecido descanso y una especial alerta para que deje de abusar de la Internete y me ponga a hacer algo decente. Y, como sino no sería una típica entrada de ‘En las Malas y en las Buenas’ aquí les dejo los cinco motivos por los cuales desaparecí por unos buenos tres meses. Espero que obvien la mala escritura, he perdido práctica…

Motivo Nº1:

Bloqueo, bloqueo y más bloqueo: Admitámoslo, después del Experimento de “Glee” se notó una increíble cantidad de materia gris ausente, probablemente por haberme sometido a tal horror por una semana; tanto que, si bien la entrada siguiente tuvo razón en tantas cosas, parecía escrita por lo que queda del cerebro de Lindsay Lohan, sin contar siquiera con que semejante avalancha de idioteces me llevó más de dos horas para escribir. Sí, tenía una increíble cantidad de ideas patrullando diferentes sectores de mi persona pero, por algún motivo que ni San Tom Cruise puede descifrar, no encontraba manera de activarlas apropiadamente en más de 500 palabras. Muchas de éstas, afortunadamente, serán puestas a prueba en las siguientes semanas, con un par de nuevos experimentos (no confundir con los Experimentos, cuya frecuencia intentaré disminuir para favorecer mi salud mental) que harán de este blog una vergüenza semejante al 75% de la totalidad de los blogs que rodean el Internet. Y Tumblr en general.

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