Mi Semana como Asistente de Charlie Sheen.

Luego de casi asesinar a mi vecino la semana pasada, mi familia y amigos imaginarios decidieron que lo mejor para mí sería buscar un empleo que, obviamente, me mantuviera lejos de casa. Entonces me sentaron frente a la PC y me obligaron a revisar ofertas de trabajo en sitios que les habían recomendado cadenas de spam chinas. Uno de ellos, curiosamente, decía “Busco mujeres serias dispuestas a convertirse en diosas. Trabajo estable cuidando a una persona inestable. Se tiene que hospedar en mi mansión y tener conocimientos previos contando lingotes de oro, huyendo despavorida cuando avista un arma. Localidad: Estados Unidos.”. No voy a mentir y decir que sonaba interesante, pero era eso o escuchar el horrible nuevo álbum de Panic! at the Disco… además cuando llamé para averiguar del empleo, me atendió un caballo que lo único que sabía decir era “Estás contratada”, así que no había duda de que era un trabajo perfectamente normal y seguro. Tampoco negaré que me sorprendí al ver que Charlie Sheen me recibía en el aeropuerto, ese hombre cuyo derrame de estupidez lo llevó a ser despedido de su empleo , transformado en una estrella de Internet, creador de frases como “Bi-Ganando”“ADN de Adonis”; y todo eso en el transcurso de un mes. Aquí les dejo mi relato de la semana en la que fui asistente de Charlie Sheen, por favor no teman por mi salud mental, que todavía está igual de deteriorada.

Día 1: El mismísimo Charlie me recibe en el aeropuerto. Noto que lleva dos carteles, uno con mi nombre horriblemente deletreado (“LHUS”) y otro que dice “AMALIA”. Con toda tranquilidad me cuenta que estoy siendo contratada para ser su asistente por un período de tiempo indeterminado y que, como todas las mujeres que lo rodean, ahora soy una ‘diosa’. Luego de decir esto último, Sheen mira para todos lados de forma paranoica, gruñe, ladra y comienza a pelear con su propia sombra. Su guardaespaldas, con cara de no tolerar más nada, me dice que hizo lo mismo hace media hora, que mejor yo vaya a la limousina pintada con motivo de piel de tigre y espere allí a que suban los demás. Es importante notar la destreza con la que Charlie pelea con su sombra, ya que patea, muerde y rasguña con una motivación tan genuina! El guardaespaldas, como obsequio de bienvenida, me regala una remera con la frase patentada por mi nuevo jefe, “WINNING!”, carga mi maleta en el auto y abre la puerta trasera para que entre. El interior de la limousina es fabuloso, todo cubierto de imitación de oro (Fácilmente reconocible por la marca de agua que dice ‘Esto no es oro’), repleto de copas de champagne y botellas de repelente para pejelagartos. En un pequeño gabinete con puerta transparente veo unas simpáticas pastillas con forma de Hello Kitty y, como soy tan inteligente, procedo a tomar una y tragarla con increíble facilidad. Desafortunadamente, me empiezo a quedar dormida. Mientras cierro definitivamente mis ojos, entra una jovencita de mi edad al automóvil, saludándome en el proceso. Antes de quedarme dormida escucho que Charlie nos pregunta “Y? Cómo fue volar en el estómago de ese enorme, misterioso pájaro blanco?”

Día 2: Despierto en una habitación gigante completamente pintada de color púrpura. Frente a mi cama, como podría esperarse, se encuentra un grotesco retrato de Charlie, cuyos brazos han sido reemplazados por misiles y, de algún modo, se encuentra vomitando arcoiris. Reviso el armario y me encuentro con las prendas que mi nuevo jefe espera que utilice, miles de disfraces dignos de una conejita de Playboy y uno de astronauta, con casco y todo. Menos mal que traje mudas de ropa, sino iba a tener que estar vestida de Minnie Mouse pirata por el resto de mi estadía en la mansión. Una vez estando propiamente arreglada, observo el mapa de la casa que, curiosamente, es un Ahorcado no resuelto de la palabra ‘foca’. Perdida completamente, comienzo a navegar por los pasillos afelpados, leyendo los nombres de cada habiación que me cruzo, como“Salón de Juegos”“Salón de Caza de Animales Extintos”, “Hospital Pókemon”, “REDRUM”, “Había una vez un barco chiquito”, “Sala de Adoración a la HypnoRana” y “Baño”. Finalmente encuentro la cocina, en donde Charlie estaba intentando colocar un tigre dentro de una pequeña olla. Luego de haber completado su receta, Sheen me lleva al salón comedor, lugar que solamente poseía una mesa de 25 cm de circunferencia y muchas sillas colocadas de forma random. En una de ellas se encontraba la jovencita que vi ayer, entonces aprovecho el momento para presentarnos: resulta que ella es la Amalia del cartel, una chica que aceptó la oferta de trabajo porque vivía al lado del estudio en donde graba Daddy Yankee y tenía fuertes impulsos de querer asesinarlo. Charlie nos envía a dormir y nos dice que mañana nos dará una tarea importante. Descubro que los días en la mansión Sheen sólo duran 5 horas, porque eso es lo que su cuerpo con ADN de Adonis requiere para subsistir.

Día 3: Charlie me hace editora honoraria de su Twitter. Mi único trabajo es observar la tonelada de idiotas que le escriben y citan sus ridículas frases, seleccionar una o dos del montón y re-twittearlas, intercalando en el medio links publicitarios de sponsors como Viagra, Aplle, Rebecca Black y Empresas Cobol, entre otros. De vez en cuando Charlie pasa y me grita un par de cosas sin sentido para que escriba, siendo la más destacada de este día “Zapatos crema gorila, muevo feo aluminio con tubos pájaro Will y oficiales”, frase que fue re-twitteada más de novecientas veces en media hora y entró en el panteón oficial de las mejores citas citables de la revista People. Como buena principiante, accidentalmente toqué un par de botones que hicieron que automáticamente la cuenta colocara palabras de las últimas búsquedas en Google entre los posts, pero cuando iba a disculparme con Charlie por mi terrible error, éste me sonrió y dijo “Viste? Ya comprendes mi pensamiento, de a poco te conviertes en un mago como yo”. Salgo un momento al patio a respirar aire fresco y encuentro a Amalia corriendo atrás de una jirafa de colores, su tarea del día. El jefe nos llama a ambas y nos dice que esta semana es de prueba, que para el domingo él nos elegirá a una de las dos para ser su asistente y diosa permanente. Luego de decir esto, se contrae todo y vomita. Vomita arcoiris.

Día 4: Amalia y yo seguimos a Sheen por su gira estadounidense titulada “Mi Violento Torpedo de la Verdad/Derrota no es una Opción”, curiosamente, yo creo que colocar en la biografía de Twitter que eres un ‘ganador desempleado’ es un gran signo de derrota, pero bueno… como comentario aparte le comparto mi visión del asunto a Charlie, el cual se enoja y comienza a inflarse al mejor estilo Dragon Ball, ordenando que me retire. No me deprimo ni me alegro, en especial porque una de sus Diosas, la que hacía películas XXX, me regala un frasco de esas pastillas con forma de Hello Kitty que tomé el primer día. “Las necesitarás”, me dice, “las cosas no son tan fáciles como parecen”. Llamo a mi madre para contarle cómo me está yendo, pero no puedo escucharla bien porque sólo oigo ruido del otro lado, sonidos como de fiesta y personas celebrando… pero estoy segura que todos están tristes por mi partida. Gary Busey interrumpe el show de Charlie, gritando que nadie puede robarle el trono de Famoso Insano, comenzando una batalla campal entre éstos y sus sombras. Saco corriendo a tres representantes de la Cientología que querían contratar a Sheen para que fuera su vocero oficial. Antes de irnos a dormir, Amalia es absorbida por algo dentro de una de las habitaciones, que luego rompe una de las paredes y se lleva a la joven lejos de nuestro alcance. Charlie insulta y promete encontrarla, pero se distrae cuando “Two and a Half Men” comienza, corriendo hacia el enorme televisión para ver si lo habían reemplazado. Exhala profundamente cuando ve que no y dice en voz alta algo así como que sigue ganando.

Día 5: Resulta que hay toda una habitación dedicada al almacenamiento de la droga llamada Charlie Sheen a la que, casualmente, no se puede acceder porque está clausurada por la DEA, pero mi jefe me asegura que yo igual no podría probarla aún porque a mi edad sería muy peligroso siquiera verla. Le creo porque soy una imbécil. Me deja en control de la mansión porque él pasará sus cinco horas diarias participando de una guerra de hipogrifos asesinos de colores en Sudáfrica, procurando también que encuentre a Amalia para cuando vuelva. Luego de la partida de Charlie procedo a idear y fabricar mi trampa para cazar a la infame criatura secuestradora. Es simple: pido un pequeño niño africano en Amazon y lo coloco en la puerta de la mansión, sobre éste se suspende una enorme red de acero inoxidable y una compilación de canciones de Disney modernas lista para sonar en unos woofers gigantes. Mientras espero a que la criatura aparezca, uno de los conejos sirvientes me alcanza una copa de Sangre de Tigre, eso que posee Charlie (según él) y que ahora es comercializada en los Estados Unidos como bebida energética. Desafortunadamente, sólo me deja con un terrible dolor de cabeza y alas. Al cabo de unas dos horas de haber colocado la trampa, la criatura aparece, lanzando a Amalia lejos una vez que tiene al niño cerca. Rápidamente capturado, el monstruo confirma mis sospechas: es Bono, quien intentaba aprovechar su nuevo parecido con Charlie para llamar la atención, fingiendo en los medios que había adoptado en Rusia a la pobre Amalia. Coloco la música de Disney a todo volumen y le doy un par de palizas hasta que llega Charlie en un tanque manejado por el Loco Murdock. Me felicita y cae dormido en medio de la calle.

Día 6: Me despierto con una bocina sonando a todo volumen. Corro rápidamente al salón comedor, en donde encuentro a Charlie y a Amalia. Éste nos informa que hoy es el día de la prueba suprema. Se retira de la sala con una expresión ligeramente parecida a la de Mel Gibson en todas esas entrevistas post-divorcio. Ambas nos miramos con pánico, incrementado especialmente por la musiquita de “Tiburón” sonando a máximo volumen por toda la mansión. De pronto, Charlie aparece, machete en mano, y nos ordena que corramos lo más rápido que podamos, que si no seríamos la cena de esta noche. Sin siquiera dudar, Amalia y yo salimos disparadas por el pasillo afelpado con motivo de cuadritos. Por más que yo insistí que nos mantuviéramos juntas, Amalia me empujó en cuanto llegamos a la piscina, partiendo ella a montarse en la jirafa de colores, mientras que yo me levanté y seguí corriendo hacia la salida para conseguir ayuda. Con Charlie no muy atrás, llego a mi destino, pero me sorprendo al encontrarme atascada, ya que la puerta estaba bloqueada con cerrojos, cadenas, rinocerontes y barras de metal. De la nada, una mano rodea mi cintura y me lanza rápidamente hacia una de las habitaciones. En plena oscuridad le pregunto a mi héroe su nombre, siendo callada por la luz que se prende y revelando que es… Emilio Estevez! “Qué haces aquí?”, le pregunto. “Pues, no sé, supongo que es lindo vivir en un sótano, que tu hermano haya sido tan considerado de haberte colocado en un lugar tan bonito, además puedes tener alguien para hablar, como tú mismo… ‘Hola Emilio, cómo estás?’ ‘Yo bien, y tú?’ ‘Genial, acabo de salvarle la vida a una de las posibles víctimas de mi hermano’ ‘Wow!'”Decido tomarme veinte de las pastillas de Hello Kitty.

Día 7: Charlie me despierta, pavonéandose sin camisa. La imagen no es muy agradable, la verdad que antes me gustaba, pero ahora parece una mezcla entre David Lee Roth y una pasa. Mientras me acompaña hacia la cocina me cuenta que yo pasé la prueba, habiendo sobrevivido las 5 horas sin ser asesinada, ganando puntos extras por haber encontrado el paradero de Emilio, quien se había perdido por la mansión tres años atrás. Es recién ahí que noto que el desayuno es, en realidad, Amalia… con unos trozos de jirafa de colores como acompañamiento. Aterrorizada y asqueada, le digo a Charlie que no quiero ser su asistente, pero pongo a mi deber escolar como pretexto para evitar ser la cena. Sheen, un poco deprimido, acepta mi renuncia y me dice que fue un gusto conocerme, llamando a su guardaespaldas y a la Diosa que no es la actriz XXX para que me lleven al aeropuerto. Cuando estoy a punto de pensar que es una persona perfectamente normal (o, al menos, tan inusual como yo), Charlie aparece montado en un unicornio, tarareando la Marsellesa y tirando hechizos ficticios a los conejos sirvientes con su varita mágica. Como regalo de partida, en el aeropuerto, éste me da el traje de astronauta, otro tarro de pastillas y un trozo de Amalia. Mientras parto no puedo evitar observar como, debajo, mi ex-jefe está colgado del ala de uno de los aviones que está cargando pasajeros; oyéndolo gritar “Pájaro blanco ridículo, por qué eres tan fuerte??? Ya te destruiré!!!”.

No me fue tan mal, después de todo. Aprendí que no tengo que volver a aceptar los empleos que mi familia me busca, que siempre que esté en peligro debo tomar las pastillas de Hello Kitty, que Emilio Estevez ahora corre libre por el mundo y, además,que Amalia es bastante deliciosa. Qué opinan ustedes de la situación de Charlie?

Los Aviones son Peligrosos. Témanles.

::Luz::

PD: Para más Ryan Gosling sin camisa, aquí está el tráiler de mi nueva película favorita (por qué será?) “Crazy, Stupid, Love”.

E-mail: enlasmalasyenlasbuenas@hotmail.com

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